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Crónicas > Nº1 (Segundo semestre de 2011)
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LA CASA AYUNTAMIENTO DE PORCUNA

Antonio Recuerda Burgos

Cronista Oficial de Porcuna

           Parece que una maldición se cierne sobre los edificios públicos de Porcuna, que los condena a no perpetuarse. De todos los edificios existentes en la actualidad, sólo tenemos la seguridad de que rebasan los quinientos años, la iglesia de San Benito y la Torre Nueva, los demás han ido desapareciendo bien por la piqueta o por el deterioro al paso del tiempo. Entre estos últimos se cuentan la antigua parroquia llamada de Santa María la Mayor y la Casa-Ayuntamiento.

           Hoy nos vamos a centrar en la Casa del Cabildo como era llamada hace más de quinientos años. Por dejadez siempre que aparece este edificio en documentos lo hace para mostrarnos su mal estado y la desidia de las autoridades locales que dejan repetidas veces que amenace ruina.

          En la visita efectuada al cabildo municipal el día tres de mayo del año de 1501, los visitadores encontraron los edificios de la audiencia y del cabildo “todo derribado y caído” hasta tal punto que los juicios tenían que celebrarse al aire libre, sentándose los alcaldes ordinarios, encargados de la administración de justicia, en las gradas de la picota, o poste donde eran expuestos los condenados; lo cual pareció a los visitadores ser cosa de “gran oprobio e perjuicio de sus personas y honra del pueblo”. Así mismo las sesiones del cabildo habían de celebrase en la iglesia de Santiago, después llamada de San Francisco.

            A la vista de ello se ordena que antes de San Miguel del año siguiente de 1502 se vuelvan a hacer de nuevo las casas de audiencia y consistorio, derribándose las viejas paredes de las existentes y edificando bajo la dirección de buenos maestros, que han de seguir las normas y directrices que en el documento de esta misma visita se contienen. Para forzar al cumplimiento de esta orden disponen que si transcurrido el tiempo indicado no han sido construidas, los alcaldes y regidores de la villa habrán de pagar de sus propios bienes una multa de dos mil maravedíes cada uno, que se aplicaran para esta misma obra.

            Treinta y seis años más tarde, en la visita efectuada el 4 de mayo de 1537, encontramos que las casas han sido ya construidas pero que aún faltan detalles para su acabado. Por ella sabemos que el ayuntamiento se encontraba en la plaza de la iglesia adosado al Arco de los Remedios, ocupando toda la actual plaza de José Antonio. Este arco descansaba en la torre que ha sido recientemente restaurada, desde aquí, haciendo un codo, partía la calle de la Villa, de gran estrechez, rodeando por la parte de atrás al ayuntamiento, seguía por la actual plaza de Andalucía, que no existió hasta finales del siglo pasado, para pasar por delante de la iglesia de San Francisco y continuar dando la vuelta al actual mercado hasta acabar junto a la Torre, en la llamada puerta de Martos. Los visitadores expresan que la finalización de la obra es cosa sumamente necesaria por ser “esta villa tan principal y tener la cámara del ayuntamiento y cabildo tan pobre y desbaratada”, por ello ordenan que en el plazo de dos años se enluzcan y blanqueen por dentro todas las piezas altas de dichas casas como también una pared que da a la plaza de la iglesia y que en las ventanas se pongan puertas de buena madera.

             También se indica en estos documentos que debajo del ayuntamiento, con entrada directa a la calle, actual de Colón, se había construido un alhorí o granero para guardar el grano del pósito, habiéndose puesto un suelo de losas y cal para evitar la humedad.     

            Después de esto pasan casi doscientos años sin que sepamos nada de este edificio, por no haber tenido acceso todavía a los documentos de la época. La siguiente noticia es la visita efectuada el día 10 de noviembre del año de 1719 (hacía 65 años de la última visita celebrada en 1655) y nuevamente es vergonzoso comprobar el estado en que el edificio se encontraba. De todo el ayuntamiento solamente podía aprovecharse una sala en la parte baja, en lastimoso estado, en ella se celebraban las audiencias, se guardaba el arca del archivo y se tenía a los presos, por no haber otro lugar en mejor estado; pero para mejor detalle vamos a transcribir la parte de la visita que hace referencia a la casa ayuntamiento y cárcel: “Casas de ayuntamiento: Primeramentese visitaron por los dichos señores visitadores las casas capitulares, que están en la plaza pública desta villa junto al arco que dicen de la audiencia arrimadas a la torre y muralla, en las cuales se halló una sala baja con unos poyos que sirven de asiento para los capitulares y en el testero un hueco en el dicho poyo donde se ponen dos sillas que sirven de asiento a los alcaldes, y porcima un nicho de yeso embebido en la pared y en él la imagen de Nuestra Señora de hechura de bulto.

            Archivo: Y dentro de la dicha sala se visitó un arca grande antigua, maltratada, que se abrió por don Luis Pedro de Otano, alcalde ordinario en el estado noble y por Juan de Corpas regidor y Pedro de Castro como llaveros, cada uno con su llave, la cual estaba llena de papeles y dentro de ella con los dichos papeles otra arquita pequeña de madera donde dijeron que estaban los papeles principales con facultades y otros títulos. Se volvió a cerrar con las mismas llaves y no se halló cuarto separado donde poner dicho archivo, ni se tenga despacho para las cosas que se ofrecen hacer, ni donde tener papel con seguridad, caja ni cajón para los que se traen a la mano.

           Que conocido lo demás de las dichas casas capitulares se halló que en la parte baja tiene un portal grande de por donde se sube a lo alto, una escalera indecente y maltratada y en medio de ella un cuarto arruinado y en la parte alta la galería con suelo de yeso sobre tablas amenazando ruina con todo lo que le circunvala y el cuerpo de más adentro donde se dice servía de sala capitular sólo ha quedado la apariencia y la pared principal, que por aquella parte mantiene dichas casas, maltratada y amenazando ruina, como también lo están los techos y tejados que si las más vigas y maderas apuntaladas y con el riesgo que amenazan de hundirse en breve tiempo.

            Y habiendo pasado a la capilla, que está entre las dos torres, donde tiene formado su altarnicho embebido en la pared que está sobre el arco de la muralla, donde está colocada otra imagen de Nuestra Señora, todo se está hundiendo por lo antiguo de su fábrica maderas y suelo viejo y podrido, y el arco de piedra labrada que descansa en las dos torres está vencido a la parte de afuera y despegado de una de dichas torres, manteniéndose sólo por aquel lado sobre una piedra de la misma fábrica que con el peso la tiene maltratada y amenaza asimismo riesgo.

            Cárcel: Así mismo se visitó la cárcel que está contigua a las casas capitulares que está hundida y sólo se conoce el solar y un cuerpo pequeño de casa de ocho varas de largo con poca diferencia y cuatro de ancho amenazando la misma ruina, sin haber seguridad, disposición ni otra cosa que a ella conduzca, y fuimos informados que por este defecto los presos se pasan a la sala capitular en que se celebran los cabildos y está el archivo.

           Mandamiento: Y visto por dichos señores todo lo referido mandaron soliciten y aporten medios para la reedificación y composición de lo que en uno y otro falta de manera que las dichas casas capitulares tengan la decencia que necesitan para la autoridad que representa la justicia y regimiento, respecto de están muy indecentes y así mismo se haga y forme cuarto separado fuerte y seguro en ellas donde se ponga el archivo y tenga la guarda y custodia que se requiere en sus papeles, donde se puedan sacar los traslados testimonios que se necesitan, sin que se permita que dichos papeles salgan a otra parte por los daños y perjuicios que se pueden originar de lo contrario, que asistan los llaveros todo el tiempo que fuere necesario a hacer y sacar los despachos que se ofrecieren, y por lo que mira a la cárcel la tengan segura y capaz para los presos y reos que en ella se pusieren para que no hagan fuga y se eviten los daños que de ello se pueden ofrecer, que la justicia se administre con toda rectitud.”

            Treinta años más tarde debían haberse realizado las reparaciones figurando en el Catastro de Ensenada de esta forma: “las casas capitulares situadas en su plaza pública y se componen de un cuerpo bajo y un despacho, dos cuartos altos y otro pequeño, tienen de frontis veinte varas y de fondo once, confrontan por bajo con la cárcel pública de esta villa y por arriba con la calle de la Villa. Tiene la real cárcel situada en la calle del Potro que se compone de un portal que sirve de cocina, un cuarto encaramado para el alcaide, un patio, un cuerpo bajo con dos calabozos y dos cuartos altos, confronta por arriba con las casas capitulares y por abajo con la casa de doña Mariana Pérez de Estrada”.

          En 1787 Bernardo Espinat, en su Atlante Español nos dice que las Casas Consistoriales, situadas en la plaza “eran de hermosa fábrica, con una especie de galería muy espaciosa de arcos sobre columnas” y en 1840 Pascual Madoz recoge en su diccionario que “la casa municipal contiene las oficinas de la secretaría, dos archivos públicos, cárcel y oratorio”.

           El hundimiento y ruina definitiva de este edificio tuvo lugar en la mañana del día 6 de febrero de 1885, quedando enterrados los documentos y algún dinero que no había sido encerrado en el arca de tres llaves. La única desgracia que hubo que lamentar fue la fractura de una pierna del alguacil Manuel Ruiz Ojeda, al caerle encima una de las columnas.

           Comunicado el incidente a la Diputación Provincial vino a reconocer los daños el arquitecto don Justino Flores que ordenó la demolición de los muros que quedaban en pie. Todas las dependencias municipales se trasladaron provisionalmente al edificio del pósito, hasta que alquiló la casa número uno de la calle de la Villa, donde permaneció el ayuntamiento hasta finales del año siguiente en que volvió nuevamente y de forma definitiva, hasta hoy, al edificio del pósito, que quizá gracias a esto se ha conservado y es considerado como uno de los más notables almacenes de grano de la arquitectura neoclásica.

 FUENTES

Archivo Histórico Nacional (A.H.N.). Órdenes Militares (O.M.), Consejo Leg. 6.102, Exp. 22, fol. 31 rº a 40 vº. Visita al Concejo de Porcuna año 1501.

A.H.N., O.M. Consejo, Leg. 5.105, Exp. 2, sin foliar. Visita al Concejo de Porcuna año 1537.

A.H.N., O.M., Libro 306, en un cuaderno de 4 fol. Visita al Concejo de Porcuna, año 1719.

Archivo Histórico Provincial de Jaén, Catastro de Ensenada Libro 7.878, Maestro de legos, Porcuna.

Archivo Municipal de Porcuna, Libros de Actas, Estante 1, tabla 1, Legajo 2.

BIBLIOGRAFÍA

ESPINAT, Bernardo, Atlante Español, Madrid, 1787.

MADOZ, Pascual, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, Madrid, 1840.

*NOTA: Articulo publicado en el Programa de Feria Real de Porcuna de 1996.

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