- . Inicio
Crónicas > Nº2 (Primer semestre de 2012)
Historia
Historia - .
Escucha este texto[Escucha este texto]

LOS CRONISTAS OFICIALES DE LA PROVINCIA DE JAÉN EN LA HISTORIA (I)

 

Por D. José Manuel Troyano Viedma

Cronista Oficial de Bedmar y Garciez

 

1.                  Origen y formación del antiguo Reino de Jaén.-

 

El antiguo Reino de Jaén, musulmán tras la conquista definitiva que realizó Abderramán IV sobre estos territorios en marzo de 1018, fue el primero que le dio el nombre de reino[1] a estas tierras[2], pues la mayoría de sus pobladores eran muladíes –hispano-romanos en su origen y conservadores de la tradición primitiva a través de los siglos de sus costumbres, hábitats, lenguaje, cultura y religión, pero bajo el vasallaje del Emirato y Califato cordobés, sucesivamente, hasta que en los Ss. IX y X se rebelaron contra el Califa y posteriormente derrotados en las campañas de Muntilum en 913 y en las siguientes de Sumuntán (Mágina-Cazorla) y Bobastro (Ronda) por Abderramán III- y que años más tarde, se constituiría en un reino de taifa, tras la desmembración del Califato de Córdoba y después, fue paulatinamente conquistado por los cristianos, y se le comenzó a denominar: “Santo Reino de Jaén”, se encontraba situado en una posición geoestratégica de primer orden al estar en el centro de las vías naturales que ponían en comunicación a Andalucía con la Meseta y el Levante peninsular, al tiempo que ofrecía, como bien señala el profesor y cronista, D. Juan Eslava Galán, “la mayor concentración de fortificaciones de Europa”, muchas de las cuales se erigieron entre los Ss. XII y XIII, cuando los almorávides y sus sucesores, los almohades, con esos castillos y esas murallas intentaron el avance de los Reinos Cristianos de la Península Ibérica. Fue conquistado por Fernando III de León y Castilla, el Santo, en el siglo XIII. Muhammad ben Alhamar, Señor de Arjona, con el objetivo de consolidar el Reino de Granada, rindió vasallaje al rey cristiano y le entregó la ciudad de Jaén. Una ciudad que se convertiría, unos años después en la sede civil y eclesiástica del Alto Guadalquivir, bajo la denominación de Santo Reino de Jaén, ya que los conquistadores, sobre ese sistema de fortificaciones levantaron el suyo propio durante dos siglos y medio, que fue el tiempo de pervivencia de la frontera castellano-andaluza-nazarí que dividía las tierras de Jaén. El Santo Reino de Jaén estuvo formado, en un principio, por las ciudades de Jaén, Úbeda, Baeza y Andújar; las villas de Arjona, Santisteban del Puerto e Iznatoraf y el Adelantado de Cazorla –dependiente del Arzobispado de Toledo-, con sus respectivas jurisdicciones territoriales y conformando así unos límites cercanos a los de la actual provincia de Jaén. Alcalá la Real se incorporó en el siglo XIV. Quesada, Alcaudete y Bedmar, de forma definitiva en 1309 a pesar de haber sido conquistadas por vez primera durante la campaña de Fernando III, tras la conquista de Baeza. Y, por último, tras la división provincial que realizó Javier de Burgos en 1833, Jaén perdería su denominación de “Reino” junto a territorios que irían a parar a la provincia de Ciudad Real, concretamente las tierras situadas al norte del río Guadalmena y al este del Guadalén: Albaladejo, Terrinches, Puebla del Príncipe y Villamanrique. Por otro lado recuperamos del Reino de Granada –ya Provincia- la villa de Huelma y su término. Con anterioridad, los Reyes Católicos, en 1485, recuperaron para este Santo Reino de Jaén las fortalezas de Cambil, Alhabar y Arenas, que darían después origen a las localidades de Cambil y de Campillo de Arenas.

 

2.                  Etimología del "Santo Reino".-

 

Tres son las teorías respecto al origen de la denominación "Santo Reino" aplicado a la provincia de Jaén, a saber:

 

A) *La reliquia del Santo Rostro

La Verónica ó Santo Rostro que se venera en la capilla mayor de la S.I. Catedral de Jaén, es sin duda el símbolo más representativo de esta provincia, que precisamente por gozar de su posesión se viene denominando, al menos desde el siglo XVIII, el "Santo Reino de Jaén".

 

B) *Reconquista de Jaén por Fernando III el Santo

Se conoce con el nombre de Santo Reino a la amplia zona en torno a la ciudad de Jaén, que fue reconquistada por Fernando III en el siglo XIII, y que tomó el nombre de este Rey santo. Antes esta zona había sido reino vasallo del Califato de Córdoba y más tarde, reino taifa dependiente de Granada.

 

C)               Reino mágico

La actual provincia de Jaén fue denominada desde los más antiguos tiempos medievales "Santo Reino", y todavía hoy resulta frecuente que al nombre de la provincia le anteceda esta aposición. Es común pensar que este apelativo se debe a la señera figura de su reconquistador, el rey Fernando III de Castilla, el Santo. Desde su liberación del poder musulmán, la provincia de Jaén tuvo el estatus de "reino" -según la antigua organización administrativa de los territorios de la corona española, nomenclatura administrativa que estuvo vigente hasta la división provincial de España operada por Javier de Burgos en 1833[3]. Sin embargo los reinos de Córdoba y de Sevilla también fueron reconquistados por Fernando III el Santo, y a ninguno de los dos se le adicionó el título de "santo" nunca. Hay otra explicación para el origen de este apelativo de "Santo Reino", aplicado a la provincia de Jaén. Esta otra explicación, es de índole ocultista. Y se puede fundar en la tradición que nos proporciona el mago decimonónico Eliphas Levi (el sedicente abate Constant que nunca fue abate). En su libro "Dogma y ritual de la alta magia" Eliphas Levi nos cuenta que los antiguos llamaban a la magia "Sanctum Regnum" o "Regnum Dei" (o sea, Santo Reino, Reino de Dios). En este sentido obran muchas razones históricas que nos aclararían que el Santo Reino de Jaén fue en la antigüedad, según los ocultistas, un territorio sagrado y mágico.

 

3.                  Definición de Cronista.-

 

En 1606, en una carta dirigida al Rey Felipe III, el Conde de Gondomar, don Diego de Sarmiento y de Acuña, a la sazón Embajador en Londres de Su Majestad y Cronista de la Orden a la que pertenecía, le daba consejos de cómo tenían que ser los Cronistas: “Mandará Su Majestad elegir Cronistas a Profesores de las Ciencias y facultades necesarias a la Historia, prudentes en lo que han de hablar y callar, fuertes y libres de ánimo en decir su parecer, iguales en contar los hechos, doctos en las cosas de la antigüedad, prácticos de las cosas de mundo, cursados y ejercitados en los negocios públicos del Estado, pesquisadores de los hechos secretos, discretos en conocer las cosas dignas de alabanzas y vituperios y moderados de afectos en juzgarlas. En fin, hombres graves, enteros, doctos, experimentados, diligentes y curiosos o los que más se acerquen a estas partes[4].

 

4.                  D. Miguel Lucas de Iranzo. Condestable de Castilla en Jaén y promotor de la Crónica del Condestable (S. XV).-

De origen plebeyo, Miguel Lucas de Iranzo crece en la corte de Juan II, en la que traba amistad con el futuro rey Enrique IV. Su afán de poder colisionaba siempre con la oposición de la alta nobleza y otros miembros de la corte. Para el logro de sus fines políticos contó con la amistad de personajes influyentes de la Corte como lo fueron: Juan Pacheco, Pedro Girón, Maestre de la Orden de Calatrava, y Beltrán de la Cueva.

Enrique IV, ya rey, nombró a Juan Pacheco Maestre de la Orden de Santiago, lo que supondría un duro revés para las aspiraciones de Iranzo. Pese a que el rey le insistió en conservarlo a su lado, Iranzo insistió en fijar su residencia en Jaén, donde se había casado años antes con Teresa de Torres, perteneciente a una noble familia. El rey le confirió las dignidades de Barón, Conde y Condestable de Castilla, además de las de Chanciller Mayor del Reino, Alcaide de las Fortalezas de Jaén, Alcalá la Real y Andújar, Aguacil Mayor y Alcaide de la Cárcel de Jaén, entre otros. Vivió, por tanto, en Jaén desde 1459 hasta el final de su vida.

Mandó construir su Palacio en la actual C/. Maestra, en el edificio que actualmente ocupa el Palacio de Cultura, en el que aún se conservan magníficos artesonados mudéjares. Sus relaciones con el resto de los poderes locales no fueron fáciles. Nada más instalarse en Jaén, comenzaron las disensiones con el obispo, D. Alonso Vázquez de Acuña, hasta el punto de que el propio rey intervino pidiendo al obispo que se retirara a su castillo de Begijar, lo que aceptó no de muy buen grado. En abril de 1463, Vázquez de Acuña avanzó al frente de sus huestes contra Jaén, apoyado por hidalgos y familiares dentro de la ciudad que organizaron una algarada abortada por las huestes del Condestable Iranzo. El obispo, finalmente, se retiró de nuevo a Begijar. Las relaciones con la nobleza local fueron asimismo conflictivas. Tampoco las relaciones con el Maestre de la Orden de Calatrava, con sede en Martos, fueron amistosas, que puso sitio a la ciudad de Jaén entre junio y agosto de 1465, al frente de numerosas huestes destruyendo molinos de pan y huertas. Se trataría de una consecuencia de la proclamación en Ávila del hermanastro de Enrique IV como rey. Por último, no hay que olvidar las escaramuzas con los nazaríes de Granada, tan frecuentes en esa época.

En esa época, hubo casa de moneda en la ciudad, la jaenciana, la cual visitó Enrique IV en 1469. También se allanó la plaza de Santa María, en la que subsistían unas moles de piedra de considerable tamaño. Se acometieron también obras de acondicionamiento de la ciudad, como el traslado de las carnicerías extramuros, a la actual Puerta Barrera, o el trazado de lo que se convertiría en la vía principal de la Ciudad, la Carrera.

Pero las Crónicas también nos transmiten el perfil de un personaje cortesano, amante de espectáculos, celebraciones y banquetes suntuosos. En el plano de las representaciones escénicas, la Crónica del Condestable recoge representaciones de farsas, momos, representaciones y misterios. La primera que recoge se refiere al 6/I/1462, en su propio palacio: "De cenar acababan el Condestable y dos pajes suyos, los tres vestidos muy ricamente de Reyes Magos, amén de los muchos caballeros y damas que asistían a la celebración de la solemnidad, cuando montada en pollino sardesco, entróse por las puertas del comedor una dueña que, representando el papel de Virgen con su niño Jesús en los brazos, venía en compañía dulcísima de su esposo Joseph. Recibida devotísimamente por el Magnate que la subió a su elevado asiento, salióse el de Iranzo con sus pajes y volvió a entrar con ellos, viniendo por la Sala adelante, muy mucho paso y con gentil contenencia, con sendas copas en las manos, sin apartar los ojos de la estrella que los guiaba y la cual iba por un cordel hasta el cabo de la habitación, donde esperó la Virgen los presentes que los tres Reyes le ofrecieron en adoración de su hijo Dios. Y con gran estruendo de trompetas, atabalares y otros instrumentos, terminó la escena pantomímica". A estas representaciones habría que añadir las fiestas de carnaval y las justas celebradas en lo que más tarde sería la Plaza del Mercado.

Se le conoció como protector de los judíos, los cuales jugaban un papel creciente en una ciudad de economía floreciente, lo que provocaba no pocos recelos. Al parecer, este pudo ser el motivo de su asesinato el 21/III/1473, festividad de San Benito, cuando “un hombre embozado le golpeó en la cabeza con el mocho de la ballesta mientras el Condestable oraba de rodillas en las escaleras de la Capilla Mayor de la Catedral. El populacho se lanzó contra los judíos de la Magdalena, asaltando sus casas y dando muerte a muchos de ellos”. Sin embargo, la historia de Miguel Lucas de Iranzo no acaba aquí, sino dos años después, en 1475, año en que Enrique IV se presentó en Jaén de incógnito y a la mañana siguiente, se presentó en el Concejo, preguntó por ciertos Jurados y Regidores y una vez localizados los mandó colgar de las ventanas, al parecer, en venganza por el asesinato del Condestable.

La figura de Miguel Lucas de Iranzo se ha convertido en un referente para la ciudad de Jaén, en parte debido a la conservación de la "Crónica del Condestable", una obra hagiográfica posiblemente encargada por él mismo y en la que se recoge la vida y hechos del Condestable en Jaén. Resulta por tanto un documento de gran interés para conocer la sociedad de la época y la figura del caballero medieval ideal, encarnada en nuestro caso en la persona de D. Miguel Lucas de Iranzo.

D. Juan de Mata Carriazo y Arroquia.-

D. Juan de Mata Carriazo y Arroquia, nacido en Jódar (Jaén) el 13/V/1899, cursó sus estudios en la Universidad de Granada y se doctoró en Madrid. Entre los maestros eminentes que contribuyeron a su formación, siempre recordó con singular afecto a D. Manuel Gómez Moreno, con quien mantuvo después una larga colaboración, plasmada, entre otras cosas, en la edición conjunta de la Crónica de los Reyes Católicos del Cronista Andrés Bernáldez; aunque aquí traemos su figura por haber sido el editor de la Relación de los fechos del muy magnífico e más virtuoso señor el señor D. Miguel Lucas de Iranzo, muy digno Condestable de Castilla, dentro de la Colección de Crónicas Españolas, que fueron publicadas en el tomo III –(Madrid, 1940)- y que es conocida por “Crónica de Iranzo” y sobre la que realizó un gran trabajo y nos la dio a conocer y con ella al Jaén y a sus personajes de la 2ª mitad del S. XV en el Santo Reino de Jaén, junto a otras Crónicas como la de los Reyes Católicos, de D. Diego de Valera, editada en Madrid en 1927 o la Colección Diplomática de Quesada, publicada en Jaén, en 1975.

D. Juan de Mata-Carriazo y Arroquia (Jódar, 13/V/1899-Sevilla, 20/VI/1989).

D. Juan de Mata-Carriazo Arroquia, -según D. Antonio Domínguez Ortiz, el gran Cronista-Historiador del S. XVII español y andaluz-, fue miembro del CEHGR en calidad de socio de honor y un claro producto de la Junta para Ampliación de Estudios y el Centro de Estudios Históricos, desde que iniciara su labor docente en la Universidad de Sevilla en 1927, basada en la ausencia de retórica, en la escrupolosa objetividad y la preocupación por el estudio de las fuentes, como hemos señalado antes, lo cual revelaba los orígenes germánicos de aquella tendencia documentalista e institucional que renovó la enseñanza y la investigación en la Universidad Española de Preguerra, “de la que me beneficié en gran manera” y que contrastaba con la tendencia investigadora de la España de esa época.

Tras el parentesis de 1936-1939, sigue diciendo D. Antonio Domínguez Ortiz, D. Juan de Mata renovño sus actividades universitarias y se le confió además la dirección de las excavaciones de Itálica; pues aunque era fundamentalmente un medievalista tenía también una sólida formación arqueológica. En este aspecto su máxima contribución ha sido su espléndido libro sobre Tartesos y el tesoro del Carambolo. Tampoco le fueron indiferentes los problemas de la España Moderna, como lo demuestra su precioso opúsculo sobre la boda del Emperador y su estancia en Sevilla, Granada y Úbeda y el Comentario a los relieves del coro de la Catedral de Toledo, publicados en 1927 y que recientemente editó la Universidad de Granada enriquecido con preciosas fotografías en color, dentro de su amplia bibliografía, pues era un trabajador infatigable que además nos dejó, no sólo la edición de las Crónicas Castellanas de la Baja Edad Media, sino que también nos enriqueció con la publicación del relato de la Guerra de Granada en el tomo XVI de la Historia de España de D. Ramón Menéndez y Pidal o el conjunto de monografías que reunió en 1971 bajo el título “En la Frontera de Granada”, todas ellas obras que procedían de “una persona afable y sencilla, un meridional de pura cepa[5].

Fue Académico de Número de la Real de la Historia, correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la Academia Portuguesa de la Historia y miembro de otras muchas instituciones, tanto nacionales como internacionales. También fue elgido Consejero de Honor del Instituto de Estudios Giennenses.

 

5.                  Cronistas Jienenses y sus Crónicas entre los Ss. XV-XIX.-

A la Crónica del Condestable don Lucas de Iranzo, le siguieron otras que fueron escritas por hombres de esta tierra nuestra y que a modo de resumen se citan a continuación[6]: Gonzalo Argote de Molina. Nobleza de Andalucía. Edición del I.E.G. Jaén, 1957. Juan de Arquellada. Sumario de proezas y casos de guerra acontecidos en Jaén y Reynos de España, y de Italia y de Flandes y Grandeza de ellos desde el año 1355 hasta el año 1525. Compuesto por el citado autor y natural de Jaén. Bernabé Cobo. Historia del Nuevo Mundo. Edición de Marcos Jiménez de la España. Sociedad de Bibliófilos Andaluces. 1890-1893. Pedro de Escavias. Hechos del Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo (Crónica del S. XVI). Edición de Juan de Mata Carriazo. Espasa Calpe. Madrid, 1940. Gonzalo Martos. Descripción de la ciudad de Jaén y su Distrito (1606), en la Colección de Documentos Inéditos relativos al Descubrimiento de América. Antonio de Mendoza. Relación de Antonio de Mendoza a Luís de Velasco al término de su gobierno. Alonso Palomino. Relación de lo sucedido en el Perú desde la llegada de Núñez Vela hasta julio de 1544. Jorge Robledo. Descripción de los pueblos de la provincia de Anserma. Francisco Roldán. “Carta al Obispo de Toledo. Santo Domingo, 10/X/1499”. Edición de Gil y Varela en Cartas de particulares a Colón y Relaciones coetáneas. Alianza Universidad. Madrid, 1984. Pedro Toledo y Leyva. Relación del estado del Gobierno del Perú y Memorial al Rey de 1653. Antonio Viedma. Diario de un Viaje a la costa de Patagonia para reconocer los puntos donde establecer población y Descripción de la costa meridional del Sur, llamada vulgarmente Patagonia; relación de terrenos, producciones, frutos, aves y peces; indios que la habitan, su religión, costumbres, vestidos y trato, desde el Puerto de Santa Elena en 44º hasta el de la Virgen en 52º y Boca del Estrecho de Magallanes. Editados por Pedro de Angelis en Buenos Aires. Francisco Viedma. Descripción geográfica y estadística de la Provincia de Santa Cruz de la Sierra. Cochabamba, 1969. Francisco Vilchez. Santos y Santuarios del Obispado de Jaén y Baeza. 1654. Martín de Ximena Jurado[7]. Anales del Obispado de Jaén. 1654. Anales de la villa de Arjona. 1643. Edición, de esta segunda obra, propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Arjona y realizada por el Licenciado D. Santiago de Morales Talero (Alcalde de Arjona, magnífico dibujante, abogado sin ejercicio, historiador de su pueblo y Consejero de número del I.E.G.[8]) bajo el título de: Anales de la Ciudad de Arjona. Dibujos de “Guin” y Jimena. Fotografías de E. Martínez y L. Camargo. Imprenta Murillo. Madrid, 1965 y autor de sus propios trabajos sobre Jaén y Arjona: Castillos y Murallas del Santo Reino de Jaén, I.E.G. Jaén, 1958 y “Los Reyes Nazaritas de Arjona”, en B.I.E.G. Año VIII. Nº 32 (abril-junio, 1962). Pp. 11-68. Bartolomé Ximénez Patón. Historia de la continuada nobleza de la ciudad de Jaén. Edición facsímil de Riquelme y Vargas. Jaén, 1986.

 

Muy interesante fue también el trabajo del Canónigo e Historiador ubetense D. Manuel Muñoz Garnica[9] (Úbeda,25/XII/1821-Jaén, 14/II/1876), -su necrológica fue publicada en La Ilustración, por D. Jacinto Rus y Muñoz el 21/III/1876-), gran orador sagrado y prolífica pluma en la prensa del S. XIX, donde escribió en El Guadalbullón, en el Boletín Oficial del Obispado, El Anunciador de la Provincia, El Faro de Jaén y La Fe Católica; así como en otros medios de comunicación de fuera de la provincia tales como: El Conciliador de Jaime Balmes; La Sociedad, de José María Quadrado; La Ciudad de Dios, de Ortí y Lara; El Pensamiento de la Nación; La Razón Católica, La España, La Perseverancia, de Zaragoza; Vida Católica, de Palma de Mallorca y en El Siglo Futuro el organo integrista D. Cándido Nocedal; y por lo tanto de una gran influencia en el clero jaenés. En 1850 fundó El Estudio, una revista que se puede considerar como la Revista del Instituto de Segunda Enseñanza de Jaén, el cual se inauguró el 1/X/1846 y del que fue Profesor y Director. Su sólida y enciclopédica formación no dio mayores frutos por su fuerte apego a una ortodoxia religiosa intransigente y puritana, que daría lugar a que en 1869 fuera separado de su cátedra por negarse a jurar la Constitución de ese año, "La Gloriosa" que destronara a Isabel II e instaurara la I República en España. Autor de diversas obras sobre Lógica y Sermones, hemos de destacar con respecto a su tierra: Vida y escritos de D. José Martínez de Mazas, folletón primero en El Anunciador. En colaboración con D. Francisco López Vizcaino reeditó su Retrato de Jaén. En 1866 se publicaron sus Cinco cartas sobre el origen, aparición y culto de la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza, las cuales fueron elogiadas por el propio Fernán Caballero y desde ese año hasta su muerte estuvo ocupado en volver a editar suntuosamente la obra de Argote de Molina: Nobleza de Andalucía, obra que fue saliendo entre 1867 y 1879. Esta última labor le trajo consigo el nombramiento de Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia en 1867, así como de la de Córdoba y asistente del Obispo Antolín Monescillo (1865-1877) en las sesiones del Concilio Vaticano I, de acuerdo con lo expresado en la obra laudatoria de dos grandes Cronistas Oficiales del Reino de Jaén: D. Juan Montijano Chica y D. Manuel López Pérez: Muñoz Garnica, polígrafo ubetense (I.E.G. Jaén, 1978). Fue el autor de una biografía de San Juan de la Cruz con el título de: San Juan de la Cruz: ensayo histórico (Jaén, 1875) y del Estudio sobre la elocuencia sagrada, que en gran parte son un estudio sobre los místicos españoles.

 

6.                  Cronista Universal.- Con este título se nombró a D. Pedro Ordóñez de Ceballos[10] que nació en Jaén a mediados del S. XVI, de padres cristianos y que inició sus estudios en las Escuelas de la Iglesia de San Andrés. Cuando contaba con 9 años de edad se trasladó a Sevilla, con su familia y continuó estudiando en la Compañía de Jesús y en el Colegio de Maese Rodrigo hasta alcanzar el título de Bachiller en Latinidad y Humanidades. Cierto percance con una Dama de Sevilla le obligó a abandonar la ciudad y embarcarse hacia Italia, comenzando de esta manera sus andaduras por el Mundo: recorre Europa y en Roma fue recibido por el papa Gregorio XIII. Luego pasó a Túnez y luego a Jerusalén y visitó Cerdeña, Menorca, Mallorca e Ibiza, Tetuán y Fez, para regresar de nuevo a Sevilla, desde donde seguirá viaje hacia Cartagena de Indias. A su regreso estuvo de nuevo en África, desde donde regresó de nuevo al Nuevo Mundo y se ordenó Sacerdote con el fin de dedicarse a difundir la religión Católica entre la población indígena. Sus viajes por tierras americanas fueron muchos y todos ellos estuvieron llenos de avatares: Chile, Quito, Santa Fe, Popayán. Cuando intentó regresar a España, su embarcación naufragó varias veces y terminó en Méjico. De allí partió hacia Guatemala y desde aquí a las Filipinas, pero una tormenta lo desvió hacia China, donde visitó Cebú, Macao, Cantón, Tapam y Nagasaki en Japón. Terminados sus viajes, calculados por él en más de 30.000 leguas, decidió volver a Jaén, cosa que sucedió en 1597 y allí permaneció hasta el día de su muerte ocurrida en 1630 dedicado a escribir sus libros y con el deseo de ser enterrado en la Parroquia de San Pedro –dato éste difícil de confirmar. Su obra es la que sigue: Los cuarenta triunfos de la Santa Cruz de Cristo Nuestro Señor (Madrid, 1614); Descriptio Indiae Occidentales (Ámsterdam, 1622); Tratado de las Relaciones verdaderas de los reynos de China, Cochinchina y Champaa y otras cosas notables (Jaén, 1628) y Tratado de los reinos occidentales y hechos de la Reina María (Jaén, 1629), además del ya citado Viaje del Mundo. Inició también la Historia de la antigua y continuada nobleza de Jaén, que prosiguió y firmó Ximénez Patón.  Anduvo recorriendo el Mundo durante 47 años, al tiempo que lo relataba de forma pormenorizada en varias de sus obras, de entre la que destacamos su libro Viaje del Mundo, el cual es un texto ameno, repleto de aventuras y que fue editado por primera vez en Madrid, por Luís Sánchez en 1614 y a ésta le siguieron otras tres ediciones en el siglo XVII como una clara muestra del interés que suscitó este personaje que fue capaz de encarnar la figura del Cronista Universal por expresarse en él los ideales de la colonización española: soldado, clérigo y español que fue capaz de evangelizar, pacificar poblaciones, poblar y comerciar al tiempo que estudió sus costumbres y su naturaleza.

En 1658 fue nombrado Antonio de León Pinelo natural de Lima (Perú) como Cronista Mayor de Indias y fue el primer autor que hizo alusión a la persona y a la obra de don Pedro Ordóñez de Ceballos en su obra Epítome de la Biblioteca Oriental y Occidental, náutica y geográfica. Madrid 1629. Será en el siglo XX cuando otro autor, Serrano Sanz en su obra Historiadores de Indias (Nueva Biblioteca de Autores Españoles. Madrid, 1909), lo incluya de forma definitiva entre los grandes Cronistas de Indias. Hoy lo podemos encontrar, desde 1996 en la Colección Polifemo y en la Biblioteca Austral en su edición de Madrid, 1947.

 

7.                  Cronista de la Orden Trinitaria.-

 

También a lo largo de la Historia, las Órdenes Religiosas han tenido sus Cronistas y a modo de ejemplo citaremos a Fray Domingo López (Úbeda, 1620–1715(¿)). Cronista General de la Orden Trinitaria y autor de obras tales como la Historia de la Provincia de Andalucía de Trinitarios Calzados (1684) y Noticias Históricas de las tres florentísimas provincias del celeste Orden de la Santísima Trinidad. Redención de cautivos en Inglaterra, Escocia e Hiberniza (1714), año éste en el que contaba con 94 años de edad y vivía en el Convento de la Santísima Trinidad de Úbeda (Jaén).

 

8.                  Cronistas de Jaén que formaron parte del Cuerpo General de Cronistas Oficiales de España (1948-1962).-

 

Provincia de Jaén.- De acuerdo con el Listín de los Cronistas Oficiales de España, publicado en 1952, la provincia de Jaén contaba con los siguientes cronistas oficiales adscritos al Cuerpo General de Cronistas Oficiales de España, que se creó en 1948:

-Cronista de la Provincia.- D. Luís González López. C. O. desde el 5/VI/1934. Académico Correspondiente de la Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba y de Número de la Iberoamericana de Historia Postal. Jefe de Administración Civil. Secretario General de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Jaén y Comisario Local de Excavaciones Arqueológicas.

-Cazorla.- D. Medardo Láinez López. Doctor en Medicina.

-Jódar.- D. Narciso Mesa Fernández. C. O. desde el 29/IX/1951. Catedrático y Consejero del Instituto de Estudios Giennenses.

-Pozo Alcón.- D. Manuel Antiñolo Quiñones. C. O. desde el 2/XII/1928.

-Santisteban del Puerto.- D. Enrique Mota Vela. C. O. desde el 4/III/1946.

Tras los fallecimientos en 1960, del Presidente, D. Antonio Velasco Zazo, y en 1962, del Secretario D. Mariano Rodríguez de Rivas, y de D. Rafael Ortega Lisón, los auténticos paladines del Cuerpo General, supuso que la institución comenzara a languidecer y desapareció poco tiempo después.

 

9.                   El Instituto de Estudios Gienenses y los Cronistas Oficiales de Jaén y Provincia.-

A juicio de D. Vicente Oya Rodríguez el Instituto de Estudios Gienenses ha sido y es un centro, a muy alto nivel, que despliega una cada vez más intensa actividad intelectual y en el que convergen los más variados sectores de la vida universitaria, profesional y de la cultura en general de nuestra provincia, entre los que destacan sobremanera los Cronsitas Oficiales de las villas y ciudades del Santo Reino de Jaén.

Desde su fundación en 1951 y a lo largo de su dilatada vida han pertenecido al Instituto con la condición de Consejeros los siguientes Cronistas Oficiales: D. Luís González López, Cronista Oficial de la Provincia de Jaén (†1969). D. José Chamorro Lozano, Cronista Oficial de la Provincia de Jaén (†2006). D. Lorenzo Polaino Ortega, Cronista Oficial de Cazorla (†1986). D. Juan Montijano Chica, Cronista Oficial de Torredonjimeno (†1988). D. Juan Pasquau Guerrero, Cronista Oficial de Úbeda (†1978). D. Manuel Caballero Venzalá, Cronista Oficial de Martos (†1995). D. Narciso Mesa Fernández, Cronista Oficial de Bedmar y de Jódar (†1988). D. Juan Muñoz-Cobo Fresco, Cronista Oficial de Baños de la Encina (†1998). D. Joaquín Mercado Egea, Cronista Oficial de Santisteban del Puerto (†1997). D. Juan Sánchez Caballero, Cronista Oficial de Linares (†1998). D. Vicente Oya Rodríguez, Cronista Oficial de Cambil y de Jaén. D. Manuel López Pérez, Cronista Oficial de Los Villares. D. Enrique Gómez Martínez, Cronista Oficial de Andújar. D. José María Suárez Gallego, Cronista Oficial de Guarromán. D. Juan j, Cronista Oficial de La Guardia de Jaén. D. Guillermo Sena Medina, Cronista Oficial de La Carolina. D. Francisco Olivares Barragán, Cronista Oficial de Santisteban del Puerto.

Han colaborado con trabajos de investigación histórica en el Boletín del Instituto de Estudios Gienenses los Cronistas Oficiales de Bedmar y de Garciez, D. José Manuel Troyano Viedma; de Cabra del Santo Cristo, D. Lázaro Gila Medina; de Campillo de Arenas, D. Enrique Fernández Hervás (†); de Larva, D. Martín Jiménez Cobo (†); de Lopera, D. Manuel Medina Casado y D. José Luís Pantoja Vallejo y de Torreperogil y de Sabiote, D. Ginés de la Jara Torres y Navarrete.

Además hay que destacar el papel que desempeñó el Instituto, bajo la dirección de D. José Antonio de Bonilla y Mir (Jaén, 1909-Madrid, 1989)[11], en el Vº Congreso Nacional de la AECO que tuvo como escenario las ciudades de Jaén, Baeza y Úbeda en 1979. Que luego continuó con la figura de D. Diego Jerez Justicia y que prosigue en la actualidad con D. Pedro Galera Andreu.

Fuera de esa nómina de Cronistas se encuentra un gran estudioso de la vida religiosa y social de nuestra Provincia, D. Rafael Ortega Sagrista (Jaén, 1918-1988). Abogado. Técnico de la Administración Civil del Estado con destino en la Delegación de Hacienda de Jaén. Académico de la Historia y destacado miembro del Instituto de Estudios Giennenses, así como de la Academia Bibliográfica mariana “Virgen de la Capilla” de Jaén. Nos dejó, D. Rafael, además de su cariño y aliento constante hacia nuestro trabajo de Cronistas, una importante producción literaria dentro de la mejor escuela de escritores costumbristas de Jaén, así como en el campo de la investigación histórico-artística. A él debemos importantes e interesantes estudios sobre las Cofradías de Jaén, dos libros sobre: Escenas y costumbres de Jaén, publicados en 1977 y 1981, respectivamente y fue, también, el autor de los textos a los dibujos del arquitecto D. Luis Berges, que se publicó con el título “Dibujando en Jaén” y que se editó en 1976, con prólogo de un ilustre Cronista de Madrid, D. Fernando Chueca Goitía, también arquitecto y gran estudioso de la obra y la vida de D. Andrés de Vandelvira en Jaén y su Provincia durante el S. XVI. D. Inocente Cuesta, siendo presidente de la Cofradía de la Expiración lo propuso como Cronista de dicha Cofradía, acepatndo el cargo, el cual desempeñó con gran cariño y gran capacidad de trabajo hasta su fallecimiento.

Sin olvidarnos de las investigaciones históricas llevadas a cabo por dos grandes especialistas de la Edad Media y Moderna Giennense: D. José Rodríguez Molina –Profesor del Colegio Universitario de Jaén y luego Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada-, con una ingente obra publicada y D. Juan Higueras Maldonado –Profesor Titular de Filología Latina en la facultad de Humanidades de Jaén-, con obras tales como: Catálogo de Pergaminos Latinos en el Archivo Histórico Diocesano de Jaén. Documentos latinos del S. XIII al XVII en los Archivos de Baeza (Jaén) y Documentos Latinos de Úbeda. Dos firmes pilares en los que nos apoyamos los Cronistas Giennenses a la hora de abordar los trabajos de investigación histórica de nuestros municipios.

Desde el punto de vista médico tuvo una especial relevancia, dentro del Instituto, D. Fermín Palma Rodríguez.

En la actualidad la sede del IEG, bajo la dirección del Profesor-Doctor, D. Pedro A. Galera Andreu, se encuentra en el antiguo Hospital de San Juan de Dios.

 



[2] Ricos asentamientos íbero-romanos: Cástulo, Mentesa, Iliturgis, Ossigi, Baccia, Tugis, Accabe… situados todos ellos en la confluencia de Oretanos, Bastulos y Turdetanos, los cuales emergieron históricamente durante las Guerras Púnicas y quedar después integrados en el Imperio Romano. [Cfr. MEDINA VICIOSO, Vicente A. La rebelión Muladí contra el califato en la Cora de Jaén (Ss. IX y X). Viking, S. L. Barcelona, 1992. Pp. 1 y 5].

[3] De acuerdo con el Documento de los “Presupuestos que se tuvieron para el repartimiento que se hizo por menor de los ocho millones”, donde se definió como “provincia” a los territorios representados por las 17 ciudades con Voto en Cortes, que desde las de Valladolid en 1442, eran las siguientes: Ávila, Burgos, Córdoba, Cuenca, Guadalajara, León, JAÉN, Madrid, Murcia, Salamanca, Segovia, Sevilla, Soria, Toledo, Toro, Valladolid y Zamora. Permaneciendo así en la Corona de Castilla hasta en 1623, en que Galicia y Palencia, recuperaron su status de Voto en Cortes, en detrimento de Zamora y Toro. . Con la llegada de los Borbones a España y la promulgación de los Decretos de Nueva Planta a la Corona de Castilla se incorporaron tres nuevas provincias: Cataluña, Aragón y Valencia, al frente de cada una de ella estaba, como en las demás, un Intendente. Por el Real Decreto de 22/III/1785, a iniciativa del Conde de Floridablanca, se ordenó la elaboración de un Inventario territorial, a realizar por el Intendente de cada Provincia y en él que Jaén aparece con la denominación de PROVINCIA junto a Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, dentro de las 40 entidades territoriales en las que en esa fecha estaba dividida España. Desde esa fecha hasta la constitución de las Cortes de Cádiz se produjeron algunas reformas territoriales motivadas por razones hacendísticas, pero sin afectar a las denominaciones territoriales antes citadas y referentes a Jaén y a las Nuevas Poblaciones. En el artículo 10 de la Constitución de Cadiz (1812) se fijan 19 territorios dentro del Reino de España y uno de ellos será el de Jaén, que como tal, a partir del 23/V se va a convertir en circunscripción electoral (Decreto 162 de las Cortes de Cádiz). Cuando se produjo el regreso de Fernando VII –abril de 1814- e implantó el sistema absolutista, Jaén volvió a tener la consideración de Reino. Durante el Trienio Constitucional y por Dictamen de la Comisión Territorial de fecha 27/I/1822, España quedó dividida en 52 Provincias. Tras el fin del Trienio en 1825 y a propuesta de la Administración de Justicia, se inició un nuevo Proyecto Territorial pero no se llevaría a efecto. El 30/XI/1833 la reina Gobernadora aprobó tres Reales Decretos que habían sido preparados por el Ministro de Fomento, D. Francisco Javier de Burgos y del Olmo y que dejaban a España dividida en “cuarenta y nueve provincias… que tomarían el nombre de sus capitales respectivas, excepto Navarra y las tres Vascongadas, que mantendrían sus denominaciones”. Con el advenimiento de la Iª República (1873), la Provincia de Jaén quedó englobada en el territorio denominado Andalucía Alta. Durante la IIª República se comenzó a aplicar el concepto de Autonomías, quedando las ocho provincias andaluzas incluidas dentre de la Autonomía Andaluza. Durante el Franqusimo de nuevo se organiza España en Provincias y a Jaén se le denomina cariñosamente e históricamente con la Provincia del Santo Reino. Con la aprobación de la Constitución de 1978, en su artículo 137 se dice: “El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas Entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses”. ¿Podría el antiguo Reino de Jaén convertirse en una Comunidad Autónoma? ¿Por qué no?, si el propio Consejo de Estado con fecha 16/II/2006, emitió un Informe en el que sugería la reforma de la Constitución para que se mencionara explicitamente las Comunidades Autónomas que forman el Estado Español. Andalucía constitucionalmente no existe. Ahora bien con respecto a la Provincia, el artículo 141 de la vigente Constitución, la define como “una entidad local con personalidad jurídica propia, determinada por la agrupación de municipios y división territorial para el cumplimiento de las actividades del Estado. Cualquier alteración de los límites provinciales habrá de ser aprobada por las Cortes Generales mediante Ley Orgánica”. La provincia de Jaén con la División Administrativa y Territorial de España recuperó las localidades de Huelma, Belmez de la Moraleda, Solera, Alcalá la Real y las localidades de las Nuevas poblaciones situadas entre Despeñaperros y Andújar, fundadas por Pablo de Olavide en el S. XVIII, mientras que las localidades en primer lugar citadas en el Catastro del Marques de la Ensenada (1751-1752) aparecían dentro de los límites geográficos del Reino de Granada. [GÓMEZ DÍAZ, Juan. “División Territorial de España en Provincias. 175 años”, en Actas del XXXIV Congreso de la AECO. Teruel, 2009. Pp. 212-218].

[4] VALVERDE MADRID, José. “Antecedentes de las Asociaciones de Cronistas”, en Boletín Informativo de la AECO. Segunda Época, nº 1. Ceuta, abril 1994. Pp. 4-5.

[5] DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio. “In Memoriam: Excmo. Sr. D. Juan de Mata Carriazo y Arroquia”, en Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino. Nº 3 (2ª época). Granada, 1989. Pp. 275-276.

[6] SENA MEDINA, Guillermo. Jaén, en el descubrimiento, conquista y colonización de las Indias. Ediciones ANEL, S.A. La General. Granada, 1990. Pp. 336-337.

[7]Cronista eclesiástico e historiador eminente de la Provincia de Jaén” le denominó D. Santiago de Morales Talero en 1965. [Anales de la ciudad de Arjona. Madrid, 1965. P. 9].

[8] En el pleno del I.E.G. del día 22/IV/1976 se tuvo conocimiento del fallecimiento del Consejero D. Santiago de Morales Talero, haciéndose constar el Acta el sentimiento del Instituto y transmitirlo a sus familiares [Cfr. “Noticiario”. B.I.E.G. Año XXII. Números 88-89 (abril-septiembre, 1976). Pp. s/n.].

[9] Estudió interno en el Seminario Conciliar de San Felipe Neri de Baeza desde el año 1833. Teólogo -se licenció en la Universidad de Granada y se doctoró en la Universidad Central de Madrid-, canónigo lectoral de la S.I.C. de Jaén desde el 2/VII/1852, historiador, orador, periodista, filósofo y poeta.  Profesor de Lógica en el Seminario de Baeza y Catedrático de Lógica del Instituto de Segunda Enseñanza de Jaén desde el 28/V/1846, del que fue su primer Director hasta que se le apartó del cargo el 3/II/1869 y fundador del Internado para Estudiantes Forasteros, mediante una subvención de la Excma. Diputación Provincial de Jaén. En noviembre de 1851 fundó la Biblioteca del Instituto. [Cfr. MORENO UCLÉS, Juan. “Apuntes bio-bibliográficos del Profesorado del I.B. “Virgen del Carmen”, en B.I.E.G. Año XLIII. Nº 165 (Jaén, 1997). Pp. 326-328].

[10] ORDOÑEZ DE CEBALLOS, Pedro. Viaje del Mundo. Colección Austral, nº 695. Argentina, 1947 y Biblioteca Indiana. Madrid, 1957. VÁZQUEZ DE LA TORRE, A. “Un giennense que renunció a un trono: Pedro Ordóñez de Ceballos”, en Boletín del Instituto de Estudios Giennenses. Año II, nº 4. Jaén, enero-abril de 1955, pp. 115-143. BALSINDE, Isabel. “El Giennense Ordóñez de Ceballos, Cronista Universal”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses. Año L, nº 187, pp. 9-11 y 23. Jaén, 2004.

[11] Licenciado en Derecho y abogado en ejercicio, fue uno de los más firmes defensores del patrimonio cultural giennense, ya que dirigió personalmente el salvamento y ordenación de nuestros principales Archivos, hecho este que le llevaría a ser nombrado Académico Correspondiente de la Real de la Historia; de la de Bellas Artes de San Fernando; de la Real Academia Hispanoamericana, entre otras, así como Miembro de Número del Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica. Perteneció a varias Corporaciones Nobiliarias y desde la fundación del Instituto de Estudios Giennenses fue Consejero de Número, su Director y uno de sus máximos impulsores. A lo largo de su vida desempeñó los siguientes cargos políticos: Presidente de la Excma. Diputación Provincial de Jaén y Procurador en Cortes. Se dedicó a la investigación histórica y genealógica, aunque no se prodigó en demasía en publicar debido a su ingente labor de promoción cultural. A él se debió el Escudo del nuevo municipio de Bedmar y Garciez, tras la fusión de ambas villas en 1975.


ImprimirInformaciónMandarPDF
 Sistema 
Contadores
Página confeccionada por Francisco Miguel Merino Laguna
Ver 2-12010204